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Una historia no contada -FAVRE Y EL EXTERMINIO

melissavive @ 20:06

Una historia no contada -FAVRE Y EL EXTERMINIO

 

Escrito por Oscar Torres   

Jueves, 06 de septiembre de 2007

Los primeros días de agosto de 1991, Melissa Alfaro, joven redactora del semanario Cambio, llegó hasta la provincia de Huaura para investigar la muerte del alcalde Jesús Morales Bermúdez. Allí comprobó que nadie culpaba a Sendero Luminoso, a pesar de las versiones oficiales que ligaban a la organización subversiva con los asesinos.

En el pueblo todos sabían que los autores estaban entre los militares que habían llegado a la zona con el respaldo de empresarios aliados al gobierno de Fujimori, ellos se quejaban de la presencia de subversivos en la zona.

El hecho no escapó al ojo avizor de Melisa. Escribió que el alcalde y su primer regidor “… fueron acribillados por presuntos paramilitares ante un centenar de personas que participaban de un matrimonio masivo...” Los autores fueron 10 encapuchados que portaban una metralleta corta y fusiles FAL.

Melissa añadía: “Un indicio que refuerza la tesis de que el cruel asesinato fue cometido por grupos paramilitares es que, aproximadamente, una hora antes de producirse el atentado un camión que transportaba aparentes campesinos no identificados, pasó por el lugar dando vivas al alcalde Morales Bermúdez por la repartición de pollos, hecha en la localidad de Huaura el 29 de julio”.

Y es que días antes del crimen, el alcalde había recibido una solicitud de la familia del empresario César Fukuda, secuestrado por el MRTA, para realizar la entrega de unos cuatro mil pollos, como habían demandado los secuestradores. Por ese hecho, el alcalde fue sindicado por la policía y el ejército como miembro del MRTA.

Al alcalde Morales había sufrido ya un intento de secuestro luego que denunciara el acaparamiento y la especulación de alimentos de primera necesidad, del que no eran ajenos los empresarios avícolas entre los que se contaba Julio Favre, dueño del fundo Atahuampa, lugar en el que se asentaba un escuadrón militar.

Así que no eran nuevas las amenazas, y tampoco lo era que esas amenazas contaran con respaldo oficial. Ni muerto el alcalde provocó el interés de las autoridades: “Los amigos del malogrado alcalde aseguran que a la Policía Nacional no le interesa esclarecer el caso, pues al momento de la autopsia ninguna autoridad policial estuvo presente ni tampoco el juez”, escribió Melissa.

Las amenazas contra el alcalde Jesús Morales se habían redoblado luego de la matanza de seis campesinos de las localidades de Humaya y Chambara, ocurrida el 3 de mayo. Ese fue el desenlace de un hecho que tuvo como epicentro el 23 de abril de 1991, cuando a la altura del kilómetro 153 de la carretera Panamericana Norte, un camión del Consorcio Avícola Atahuampa en el que viajaba personal militar, fue emboscado por un destacamento subversivo del MRTA. La acción dejó cuatro soldados muertos y varios heridos.

Allí falleció uno de los atacantes, natural del poblado de Humaya, una pequeña localidad ubicada a medio camino entre las ciudades de Huaura y Sayán. Tres días después, el sepelio del subversivo convocó no solo a sus familiares, sino también a los pobladores del lugar. Al llegar al cementerio, la comitiva fúnebre fue interceptada por fuerzas combinadas del Ejército y la Policía Nacional , que de manera violenta detuvieron a unas 40 personas y las llevaron a la base militar de Andahuasi.

Según un informe de Aprodeh, los pobladores de la zona creyeron que el incidente con los militares había terminado. Pero se equivocaron. “El 3 de mayo de 1991, entre las 00:40 y las 3 a .m., varios hombres armados vestidos con prendas del ejército, algunos con chalecos antibalas y con los rostros cubiertos con gorros pasamontañas de color negro, ingresaron a las localidades de Humaya y Chambara, buscaron a varias personas por sus respectivos nombres, allanaron sus viviendas y los asesinaron”.

Para aparentar que el crimen había sido cometido por una organización terrorista, los asesinos hicieron inscripciones en las paredes, que sin embargo no correspondían a las usadas por los grupos subversivos.

El alcalde Morales llegó a las pocas horas al lugar de los hechos y denunció el caso, por lo que fue amenazado. Los muertos eran militantes de IU y dirigentes de la comunidad y del sindicato de Fundeconsa, una empresa del empresario Reynaldo Gubbins, conocido por sus malos manejos y que estaba en líos judiciales con los comuneros.

Melissa no tuvo dudas de que a Morales lo habían matado por supuestos vínculos con la subversión. Y se terminó de convencer cuando se enteró que el día siguiente de la matanza, miembros del ejército recogieron los casquillos de bala dejados por los asesinos. Y al saber que uno de los asesinos, en un momento de tensión, respondió “sí, mi capitán” al sujeto que le daba las órdenes.

Para entonces, los pobladores de Huaura denunciaban que en una conocida granja de la zona, propiedad del empresario Julio Favre, funcionaba una instalación militar, a la que acudía la gente a reclamar por sus familiares detenidos o desaparecidos.

En Huacho funcionaban ya dos bases militares, por lo que era extraña una tercera instalación militar. Melissa contaría después el clima de temor que se había instalado en la provincia. Con las matanzas perpetradas en esos meses, quedaron confirmados documentos oficiales que revelaban un plan de exterminio contra sospechosos de subversión, plan que había sido reconocido por el entonces ministro Jorge Torres Aciego. Esa denuncia le costó el cierre del programa televisivo ‘En Persona' a César Hildebrandt.

Dos semanas antes de la muerte del alcalde, una bomba había estallado frente a las oficinas del semanario Cambio, en la avenida Petit Thouars, matando a un funcionario de Corpac. Melissa sabía que el terror se iba instalando en el país, pero no pudo adivinar que ella sería una de sus próximas víctimas. El 10 de octubre un sobre-bomba acabó con su vida en las oficinas de Cambio, publicación que según los miembros del gobierno tenía simpatías con el MRTA.

Para entonces, Alberto Fujimori ejercía sus influencias en los grandes medios de comunicación y establecía enlaces con empresarios amigos para dar el gran golpe que le permitiría desangrar al país en esa década oprobiosa. Entre esos amigos, qué casualidad, estaba Julio Favre.

Meses después, una nueva masacre remecería el norte. Esta vez fueron los miembros del Grupo Colina los que tuvieron el encargo de desaparecer a supuestos ‘subversivos'. El 2 de mayo fueron secuestrados 9 pobladores de El Santa, un poblado cercano a Chimbote, a los que se acusó del incendio del molino San Dionisio, de propiedad del empresario Jorge Fung Pineda, amigo del congresista Juan Hermoza.

Según un testigo, la incursión fue planeada por el empresario Jorge Fung, Santiago Martín Rivas, Antonio Sosa Saavedra, Julio Chuqui Aguirre y Pedro Guillermo Suppo Sánchez, además de Carlos Pichilingue Guevara.

El 25 de mayo de 1992, otro hecho volvió a llamar la atención de la población de Huaura. Miembros de la familia Ventocilla fueron detenidos y torturados en la base militar de Atahuampa bajo el cargo de terrorismo. Pronto fueron liberados gracias a las presiones de organismos de derechos humanos y el respaldo del periodista Pedro Yauri. La alegría por la liberación no les duraría un mes, el 24 de junio de 1992, seis miembros de la familia Ventocilla fueron secuestrados y ejecutados. A Pedro Yauri simplemente lo desaparecieron.

Los compañeros de trabajo del periodista recibieron información de que en la base de Atahuampa se había reunido un equipo de agentes militares llegados desde Lima. El equipo estaba jefaturado por Santiago Martin Rivas.

Ahora preguntamos: ¿Favre no sabía nada?


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Comentarios(3) »

  • JUAN PEDRO MORA — 08-10-2008 - 06:35:31 GMT -5

    17 años... aún recuerdo a la policía llegando al lugar del atentado. El capitán Chumpitaz se asustó cuando mencionaron su apellido. ¿que iban a investigar? los asesinos ocultan a los asesinos. La puerta de la redacción estaba cerrada...de pronto llega la madre de Melissa, la policía no quiere dejarla entrar.......¿de dónde sacó fuerzas esa mujer para abrirse paso?..¡.la fuerza y el valor de una madre!. Aún recuerdo su dolor al ver el bello cuerpo de Melissa, que estaba entero pero con el rostro totalmente destrozado. Eran tiempos difíciles...y los periodistas siempre estaban en la mira.
    Tarde o temprano los asesinos pagarán. Mi homenaje a Melissa, que siempre está radiante en nuestro recuerdo. Mi homenaje al valior y a la fuerza de una madre. FUJIMORI ASESINO EL PUEBLO TE REPUDIA. MELISSA VIVE¡¡¡

  • JUAN PEDRO MORA — 08-10-2008 - 06:35:35 GMT -5

    17 años... aún recuerdo a la policía llegando al lugar del atentado. El capitán Chumpitaz se asustó cuando mencionaron su apellido. ¿que iban a investigar? los asesinos ocultan a los asesinos. La puerta de la redacción estaba cerrada...de pronto llega la madre de Melissa, la policía no quiere dejarla entrar.......¿de dónde sacó fuerzas esa mujer para abrirse paso?..¡.la fuerza y el valor de una madre!. Aún recuerdo su dolor al ver el bello cuerpo de Melissa, que estaba entero pero con el rostro totalmente destrozado. Eran tiempos difíciles...y los periodistas siempre estaban en la mira.
    Tarde o temprano los asesinos pagarán. Mi homenaje a Melissa, que siempre está radiante en nuestro recuerdo. Mi homenaje al valior y a la fuerza de una madre. FUJIMORI ASESINO EL PUEBLO TE REPUDIA. MELISSA VIVE¡¡¡

  • Descargar — 02-09-2009 - 12:09:11 GMT -5

    A cada post que leo tuyo, mas historia conozco, documentas todo muy bien y se aprende muchisimo contigo.

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