Justicia
Hace 17 años, un 10 de octubre de 1991, murió mi hija Melissa Alfaro Méndez, periodista del Semanario Cambio víctima de una sobre bomba enviado a su centro de trabajo con la finalidad de amedrentar a los medios de comunicación.
Hoy, a pesar que no está siendo juzgado por este caso, asisto a las audiencias sobre el juicio de Fujimori, porque siento que al hacer justicia por Barrios Altos y La Cantuta, en parte, se estará haciendo justicia también por la muerte de mi hija y me complace acompañar a los familiares, conformar una nueva familia y darnos fortaleza mutua. El dolor por los sucesos no desaparecerá, pero la satisfacción de encontrar justicia amenguará nuestra gran pena, porque estoy segura que en esta dura lucha que hoy enfrentamos, a pesar de todo lo que hace el grupúsculo que rodea a Fujimori, lograremos justicia.
Quiero hacer un breve comentario sobre los sucesos acaecidos esta última semana:
Hemos visto consternados cómo el hijo de Fujimori hace acusaciones falsas con lágrimas en los ojos, aduciendo que quieren matar a su papito.
Asimismo, hoy vimos con sorpresa como uno de sus títeres poco le faltó llorar para convencer a la prensa y al público, por supuesto, cómo maltratan a su jefe aduciendo que las condiciones carcelarias no son las adecuadas a un presidente de la república, exigiendo el trato que su investidura se merece.
Y comento: ”La investidura presidencial, para nosotros, la perdió fujimori al huir al Japón como un cobarde y refugiarse en su nacionalidad japonesa que durante años la negó aquí en Perú, cuando Cecilia Valenzuela y César Hildebrant lo denunciaron públicamente; a pesar de ello, las condiciones carcelarias que le están brindando es una de las mejores y se hizo especialmente para este asesino.
Y no señores, no queremos que Fujimori muera, lo que queremos es simplemente JUSTICIA.

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